Ya no hay putas tristes en mis esquinas
tal vez lo común ha acabado,
y ni las velas se mantienen encendidas,
las sombras traspasan mi carne y mi piel
haciéndome tu culpable y tu testigo
en un juicio sin acusaciones;
ya no hay luces ni guardias por las calles
tal vez la tranquilidad se ha marchado,
y por eso no camina nadie tan tarde.
Vuelvo yo con Soledad andando
no me acompañan ni las luces ni las putas,
Soledad se marcha, es otra como muchas,
me deja mucho más solo que antes,
ya sólo me quedan mis cantares.
Fdo:El Caballero de Olmedo.
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