Volviste a ser la razón por la que escribo
a la vez que todo se volvió a relacionar contigo
como si al haber desaparecido
había quedado perdido
desamparado sin abrigo
volviste a ser la razón de mi sonrisa
y la razón de que me alegre cuando veo como ríes
pues haces que el mismo viento te mire
y que yo mismo me gire
para ver esa perfecta belleza
que no pierdo de vista,
que no escapa de mis pupilas
que muestra a la mejor princesa,
volviste a ser la razón por la que pienso,
que pienso tanto que ya no duermo
volviste a tener tus razones
y volviste a ser la luz en una oscura noche
incluso me recordaste que el doce
es el número de toda suerte
y que nunca te fuiste
porque te tuve en mente.
Fdo:El Caballero de Olmedo.
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