La María no me hace efecto
y sigo escribiendote cada noche,
sigo conduciendo borracho mi coche
hasta la senda de tus pantalones
intentando encontrar en mis versos
lo que no puedo encontrar durmiendo,
sigo dándole vueltas a tus pechos
adelantandome en la carrera de mis sueños
fumando y terminandome cada porro
como si fuese el último entre nosotros.
Fdo: El Caballero de Olmedo.
que te fumas niño ?
ResponderEliminar