Le robé la sombra a la muerte
para poder estar a tu lado,
y duermo con las luces apagadas
entre las más íntimas oscuridades
para tenerte a la vez que no lo hago;
para beber de la copa del pasado
que no es pasado si no estás tú
sombra de mi espíritu ciego,
que las llamas blancas se apagaron
al ver a la sombra de la muerte
sombra y muerte que eres tú.
Le robé los minutos al tiempo
para que fuésemos más que infinito
y vivo sin días ni calendarios
porque el tiempo no existe sin ti,
aún así los minutos siguieron pasando
para poder leer mi último verso
y que mi último verso seas tú.
Fdo:El Caballero de Olmedo.
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