Probaré las mieles de la edad prohibida
y tomaré todas y cada una de esas pastillas
que me hagan olvidar lo que es la vida;
no puedo llamarte por tu propio nombre
pues lo olvide al acostarme anoche,
sólo sin ti,ni en mi cama, ni en los postres;
de una cena, en la que faltaba mucha comida,
y sobre todo tenía supremacía la desdicha;
nunca recuperaré todo el tiempo apuñalado,
todo aquel tiempo en el que he pensado,
para escribir todas y cada una de mis poesías,
pero hazme un favor, vuelve algún día;
y te juraré que serás mi musa favorita,
hasta el día que me muera o tu te cases,
o hasta el día en que deje de amarte.
Fdo: El Caballero de Olmedo.
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